La tensión política y bélica en Oriente Medio ha encendido las alarmas dentro de la Formula 1 y el Campeonato Mundial de Resistencia (World Endurance Championship), a pocas semanas de sus compromisos programados en la región.
El conflicto que involucra a Israel y Estados Unidos con Irán ha generado un escenario de incertidumbre que pone bajo análisis las carreras pactadas para abril: el Gran Premio de Baréin y el de Arabia Saudí, previstos para los días 12 y 19, respectivamente.
Ante este panorama, el presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, fue contundente al señalar que “la seguridad y el bienestar” serán factores determinantes para decidir si las competencias se llevan a cabo.
La situación ya provocó la cancelación de una prueba de neumáticos de Pirelli en Baréin, mientras que los organizadores siguen atentos a la evolución del conflicto. Además, los recientes ataques en Emiratos Árabes Unidos y Qatar han generado afectaciones en rutas aéreas, complicando la logística de equipos y personal.
“Estamos profundamente entristecidos por la pérdida de vidas humanas y nos solidarizamos con las familias afectadas. En este momento de incertidumbre, esperamos que se restablezca la paz y la estabilidad lo antes posible”, expresó Ben Sulayem en un comunicado oficial.
El dirigente añadió que la FIA mantiene contacto permanente con promotores, equipos y autoridades locales para evaluar la situación. La decisión final dependerá de las condiciones de seguridad en la región.
Por ahora, el calendario de Formula 1 permanece sin cambios, mientras que el WEC ya anunció la posposición de su evento programado dentro de 2 semanas.
