Las Centellas de Necaxa alcanzaron una cifra histórica que refleja la profundidad de su crisis: 200 derrotas oficiales en la Liga MX Femenil, convirtiéndose en el primer equipo en llegar a esta marca negativa en los 18 torneos de historia del circuito Rosa.
El golpe más reciente llegó en la Jornada 16 del Clausura 2026, con una dolorosa caída 1-6 ante Tijuana en el Estadio Victoria, un resultado que no solo exhibe las carencias del equipo, sino que confirma una tendencia que se ha sostenido a lo largo de los años.
Lo más preocupante es que a Centellas sólo le bastaron 290 partidos para llegar a esa marca, con 42 triunfos, 48 empates y 200 derrotas. Números que evidencian un problema estructural que va más allá de un torneo o un cuerpo técnico.
En el presente certamen, la situación es aún más alarmante. Centellas suma apenas 4 puntos, perfilándose para firmar el peor torneo de su historia, incluso por debajo de los registros del Clausura 2023 y Apertura 2019, donde cerraron con 6 unidades. A falta de una jornada, el panorama es crítico.
Bajo la dirección de Christian Astorga, los números tampoco ofrecen señales de mejora. En 33 partidos dirigidos, el saldo es de apenas 3 victorias, 3 empates y 27 derrotas, con 18 goles a favor y 99 en contra. Una diferencia que refleja no solo falta de contundencia ofensiva, sino una fragilidad defensiva constante.
Más allá de los números, lo alarmante es la falta de identidad futbolística, la ausencia de una base sólida y la incapacidad de como mínimo competir de forma digna en la liga. Cada jornada parece repetir la misma historia: intentos aislados, lapsos de orden y, finalmente, errores que terminan por sentenciar los partidos.
A una fecha del final, con visita pendiente ante Puebla, Centellas no solo busca cerrar el torneo, sino evitar seguir profundizando una crisis que ya es histórica y que por parte de la Directiva, no hay señales de que les interese revertir la historia.
